"Como si fuera la última vez. Subo el volumen para que duela menos, subo la voz para que duela menos o para estallar el mundo entero". Y mientras las notas siguen vagando en el vacío de mi habitación, miro sentada desde mi ventana al mundo haciendo como si no existiera. Los ojos cansados del insomnio, del océano revuelto que existe en mi cabeza cada segundo. Quizá sí sea la última vez. Quizá. Vivo a base de sueños y fantasías, ya no sé que realidad es la de verdad. No sé si sigo soñando, si estoy despierta y volando. Todo es un caos. Las olas me arrastran y yo ni si quiera intento luchar. Creo que el frío me ha llegado hasta dentro, que ya no siento nada. Solo siento a la soledad. No sé si hubo algún momento perfecto, algún momento mejor que el presente. No tengo recuerdos. No quiero salir de mi fantasía, tengo miedo de la realidad. La soledad. La oscuridad. Desde mi ventana todo parece en calma. Son las voces de mi cabeza las que me alteran. Solo existe silencio en su mundo. Risas y dedos señalándome en el mío. Sigo sentada en mi ventana, en primera fila, esperando a que el mundo estalle. Mientras, las notas siguen rondando, acariciándome, como si esa fuera a ser mi única compañía para lo que me resta de vida. Juré que viviría feliz, sin arrepentirme, siendo valiente. Nunca pensé que podría ser así. El corazón. Cobarde, frágil, lastimero. Ni que mi cabeza sería mi propio enemigo. Los demonios que sigo intentando quemar a cada segundo. Las lágrimas que no merecen salir. Las siete estrellas no me abandonan ni aunque quiera. Quizá cuando un día me busquen, yo ya no esté. Y estaré lejos, al menos tan lejos la distancia será física, no mental, y quizá así duela menos. Quizá así tenga una escusa real y válida para apartarme, para encerrarme, para estar triste, para no ser feliz.
Aún roto, cada uno de los pedazos de mi corazón intentaban juntarse para ti.
martes, 9 de agosto de 2016
viernes, 11 de marzo de 2016
Ruinas
Rómpelo todo. Me llenas de rabia. Destrózalo todo. No puedo más. Salid de mi cabeza. Las voces no se van. "No eres nada". Basta ya. Un golpe más. La pared y mis manos. Mis nudillos tiñéndola de rojo. Las lágrimas queman. Oigo voces lejanas. Siguen aquí arriba. Dolor que fluye por mis venas. El miedo no me deja en paz. No aguanto más. En esta habitación a oscuras. Un salón lleno de melancolía. La memoria de los que no están. La tristeza instalada como invitada permanente. La dueña de la casa. La tortura de mis manías. La asquerosa necesidad de necesitar a los demás. La tristeza que se adentra entre los cristales rotos de mis falsas sonrisas. Rómpelo todo. Te siento hasta en los huesos. Solo veo humo. Y tus ojos a cada paso. Un corazón inútil, como al que no le queda nada más por sentir. No sé si pedir perdón sirve de algo. Si las disculpas acumuladas me valen. Solo veo humo. Tu mano que intenta sostener la mía. Un laberinto de mentiras. Saltar al vacío buscando libertad. Cariño, tengo el corazón agujereado. Acribillado de falsas esperanzas. Lo siento. Es todo lo que necesitaba. Las voces de mi cabeza se repiten. Almas tristes. Las sombras del rechazo. Mi particular colección de sueños rotos, como espejos. El enemigo más temido, mi reflejo. Desearía que fuera más temido que odiado. El corazón maltrecho, como los escasos recuerdos que poseo. Las Mil y una noches de angustia incontrolada. Mi rabia se propaga. La sangre arde y yo ya no veo a nadie. Hace tiempo que se fueron. Las ruinas como un oasis en medio del desierto. No hay nada más allá del 'yo' destrozado. Polvo en las manos de intentar reconstruir el pasado. Solo sigo viendo humo. El futuro, el más alejado, invisible a mis ojos. ¿ves lo que has provocado? Quizá un día acabe todo esto. Quizá todo vuelva a su sitio, al principio, y yo, simplemente, seguiré viendo siempre humo.