Y si supieras que me invade la tristeza. Que no puedo verte marchar sin que se me parta el alma. Y no puedo ni pedirte que no te vayas o que al menos me lleves contigo. Te vas y me dejas a mí atrás. Los sueños están para cumplirlos. Y ahora vuelvo a hundirme en la oscuridad. No he dicho ni una sola palabra desde que has hecho la maleta y me has dejado ahí, diciéndome adiós con un 'te quiero' que duele más que si me hubieras dicho que no te importo. Lo que no dicen las películas es lo que duele verte partir y no saber si te volveré a ver. Y el tren se va, y esta vez lo has cogido, y estoy feliz y orgullosa pero, al volver a casa mis lágrimas no me dan tregua, el aire se congela y no puedo respirar. Ni la música me consuela. El corazón late como loco, pidiéndome a gritos que te siga, que no te deje escapar, pero soy demasiado pequeña, no me siento alguien especial. Supongo que es tarde, siempre se me hace tarde. Mis miedos me tienen presa, siempre lo han hecho, no me dejan escapar, soy demasiado débil para intentar combatirlos. Vivir de acuerdo a tus miedos y no a tus sueños. Quizá sea un castigo y solo así lo puedo pagar. Que te vaya bien, que seas feliz, amor, pero ten cuidado, porque mi corazón, mi alma y mi felicidad viajan contigo entre los escondrijos de los recuerdos, de tu sonrisa, de mi perdición.
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